En mi experiencia solo se necesita una persona, un momento, un libro, una película o una poesía para cambiar tu vida para siempre. Para cambiar tu percepción, el color de tus pensamientos y hacerte reevaluar lo que pensaste que sabias. Hacerte preguntarte a ti misma: ¿sabes quien eres? ¿has entendido lo que te ha pasado? ¿quieres vivir así?
Cuando leí el articulo de Demasiado Mujer de la bloguera EV’Yan Whitney, era uno de estos momentos, uno de estos artículos y realmente sentí que eso lo había escrito para mi, para ti y para mis amigas, mis hermanas, mi madre y ¿cómo no? para mi hija. En falta de palabras propias para expresar exactamente lo mismo, me he permitido traducirlo y lo he hecho con mucho amor, coraje, agradecimiento y humildad.
Aquí esta:
Demasiado mujer
(Traducción del artículo de la bloguera Ev’Yan Whitney)
Ahí está… La mujer «demasiado». La que ama demasiado, siente demasiado, pregunta demasiado, desea demasiado.
Ahí está, ocupando demasiado espacio, con su risa, sus curvas, su honestidad, su sexualidad. Su presencia tan alta como un olmo, tan ancha como una montaña. Su energía que llena cada grieta de la estancia. Demasiado espacio ocupa.
Ahí esta causando escándalo con sus antojos persistentes, demasiados antojos. Ella deseando mucho, quiere todo – demasiada felicidad, demasiado tiempo para ella sola, demasiado placer. Ella atraviesa piedras de azufre, ríos turbios y fuego del infierno para conseguirlo. Ella arriesga todo para calmar los anhelos de su corazón y cuerpo. Esto la hace peligrosa. Ella es peligrosa. Y ahí va ella, demasiado mujer, haciendo que las personas piensen demasiado, sientan demasiado, se desmayen demasiado. Ella, con su prosa autentica y con confianza en si misma, que se muestra en su forma de caminar. Ella, con su risa profunda desde su estomago, su apetito insaciable y su propensión a la pasión incendiaria. Todos los ojos se fijan en ella, pensándolo bien.. ella es la leche.
Oh, esa “demasiado” mujer…..demasiado ruidosa, demasiado reverberante, demasiado honesta, demasiado emocional, demasiado inteligente, demasiado bonita, demasiado sensible, demasiado salvaje, demasiado intimidante, demasiado exitosa, demasiado gorda, demasiado fuerte, demasiado política, demasiado alegre, demasiado necesitada – demasiado. Ella debería sosegarse un poco, alguien debería ponerla en su sitio, un sitio más respetable. Alguien debería decírselo.
Y aquí estoy…. demasiado mujer, con mi corazón demasiado desplegado y mis demasiadas emociones. Una hedonista, feminista, buscadora de placeres, humana con empatía. Quiero un montón de justicia, un montón de sinceridad, de espacio, de tranquilidad, de intimidad, de actualización, de respecto; que me vean, que me comprendan, tu atención completa y que cumplas todas tus promesas. Me han llamado mujer de alto mantenimiento porque quiero lo que quiero e intimidante por el espacio que ocupo; egoísta porque me quiero y bruja porque sé como sanarme a mi misma. Y a pesar de todo… crezco. A pesar de todo quiero sentir, preguntar, arriesgar y ocupar todo mi lugar. Tengo que ser nosotras. Las “demasiado” mujer, quienes se han afrontado a la exterminación durante siglos. Tenemos miedo de su gran presencia, de cómo ella ordena respeto y esgrime sus emociones.
Hemos intentado reprimir la mujer “demasiado” desde siempre. En nuestra hermanas, esposas, hijas. Y hasta hoy humillamos a la mujer “demasiado” por su grandeza, sus deseos, su naturaleza apasionada.
Aun así… ella prospera. En mi propio mundo y delante de mis ojos, soy testigo a la reclamación y elevación de la mujer “demasiado”. Esa mujer “demasiado” que también conocemos como la Mujer Salvaje o la Divina Femenina. Llamándola como la llamamos, ella soy yo, eres tu y ella ama que por fin, por fin, tiene un poco más de audiencia. Y si alguna vez te han llamado “demasiado mujer” o “demasiado” emocional, “malvada” o “pija”, es muy probable que seas una mujer “demasiado”.
Y si lo eres.. te lo suplico, acepta todo lo que tu eres – toda tu profundidad, tu inmensidad; no te frenes y nunca te abandones a ti misma, tu grandeza y tu luminosidad. Olvida todo lo que has escuchado sobre ser “demasiado”, tu “demasiado” es un regalo; oh sí, un regalo que puede sanar, excitar, liberar e ir directo en vena.
No tengas miedo de ese regalo, no lo escondas. Tu “demasiado” mujer es magia, es medicina. Puede cambiar el mundo.
¿No me crees? Piensa en esto: todas tus mujeres favoritas, las que hicieron historia, las que prestaron sus voces para crear cambio, las que llenas de valentía se dieron permiso a si mismas para ser exactamente lo que son.
Así que, por favor, “demasiado” mujer: Pregunta. Busca. Desea. Expande. Mueve. Siente. Sé.
Haz tus olas, oxigena tus llamas, danos escalofríos. Por favor, revoluciona. Te necesitamos.
Texto original https://sexloveliberation.com/too-much-woman/